En el momento actual cada vez son más los hogares que optan por la construcción de lagos naturales en sus espacios al aire libre. La creación de un espacio con agua es una buena opción para desarrollar alrededor de ella zonas verdes.

A la hora de llevar a cabo la construcción de lagos naturalizados hay que hacer un buen planteamiento. No debe verse como un lujo o un gasto superfluo, sino como una inversión. Una vivienda con un lago naturalizado cuenta con una zona exterior que aporta relax y tranquilidad. Además, a la hora de la venta, disponer de esta zona acuática puede hacer que se incremente el valor de la vivienda.

Uno de los aspectos importantes que hay que valorar al plantear la construcción de un lago es la profundidad. Esto va a depender de las necesidades de cada uno y del uso que se le vaya a dar.

Para un lago naturalizado con una función ornamental lo normal es que la profundidad sea de entre 1,20 y 1,60 metros.

Los lagos naturalizados tienen un sistema de filtrado de agua exactamente igual al que usa la naturaleza. El agua se limpia a través de plantas y gravas y por tanto no es necesario estar vaciando y llenando el lago para tener el agua en buenas condiciones. A pesar de ello, conviene que el lago tenga algo de pendiente para poder facilitar la labor de vaciado en caso de que la misma sea necesaria.

El sistema de alimentación de agua tampoco puede pasarse por alto cuando se trata de construcción de lagos. Lo más habitual es optar por un sistema de llenado a través de tubería. Hay que tener en cuenta que, aunque no hace falta vaciar el lago para hacer su mantenimiento, es normal que se evapore algo de agua, por lo que de forma periódica habrá que reponer ese agua perdida.

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